miércoles, 5 de junio de 2013



Seguir.Seguir; seguir haciendo de cualquier forma, aunque caiga la noche mientras tanto y los ojos de nadie lleguen a ver lo hecho. Seguir haciendo sin pensar, fabricando formas de decir lo de dentro, canales y vías, puentes abandonados y caminos intransitados que al fin están ahí, abiertos; vacantes y útiles. Y seguir porque no hay de otra. Seguir porque a pesar de los engaños autoimpuestos, así debe de ser; es lo correcto para el alma, ¿para quién?, para el alma, el alma, lo que se es, el centro, el verdadero, el inmortal, el ser que se comunica con el cuerpo, el que se siente aquí , el de los 21 gramos, el de los libros, el sagrado, el humilde, al que no le importan los resultados a pesar de que nadie le haga caso, el que sigue, la que sigue, lo que sigue antes y después de esto, de aquí. Seguir a pesar de las miradas vacías y los oídos que no escuchan, seguir, por mi y por los que te miran y entienden a quién miran, a qué miran, a sí mismos, al cosmos, a ti. Sin razón terrenal, sin razón comprensible y expresable, pero con toda la razón.

Leonel García. 

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